Contingente dentro de la legalidad vigente

Estaba yo pensando en San Agustín el otro dia, y llegué a la conclusión de que vivimos en un mundo muy curioso. Tiene reglas físicas estáticas, inmutables: si dejas un libro por ahí, seguirá ahí hasta que alguien lo coja. No es como en los sueños, donde las cosas cambian espontáneamente cada pocos segundos. En nuestro mundo las cosas tienden al reposo, con el permiso de la inercia; no cambian por si mismas...
Vivimos nadando en la contingencia, todo, absolutamente todo, en nuestro mundo es de generación arbitraria: las personas, las obras, la vida, ... sin embargo esta arbitrariedad está sujeta a ciertas leyes.
Es por esto el título de esta nota, que todo es contingente pero obedece a ciertas leyes que son inmutables. Es como la democracia en España: libertad pero dentro de un marco legal.

Y lo cierto es que, dejando a parte que deba (o debiera) existir un ser Necesario que nos rescate de este marasmo arbitrario, vivimos en un plano de la existencia donde todo es contingente, de casualidad, pero dentro de unas normas.
Usted, por ejemplo, nació donde nació y como nació por casualidad y no de otra manera. Su padre es su padre pero podría haber sido otro. Luego ya, se saca el carné de identidad, hace la mili ... y ya es otra cosa.

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